
Gratamente sorprendida con el recital que dieron ayer estos hombres, de los que conocía poco o nada.
Una vez más he vuelto a tropezar en las piedras que me has puesto en el camino. No eres el mismo y esto es otra historia, es a parte de lo que fue antes. Pero la culpa sigue siendo tuya; perezosa e impulsiva persona partida por la mitad. No te cansas de darme golpecitos en la cabeza; cuando la levanto, haces que de nuevo me vuelva a ahogar, o a quedarme sin respiración por un momento. Como un camino mal asfaltado, siempre de arriba a abajo y ladeada. A veces es divertido, a veces se hace pesado este vaivén de ahora te quiero, ahora no puedo, ahora me ganas, ahora me pierdo.
Eres la persona que más quiero; astuta, buena y confiada, demasiado, creo. Pero deja de hacerlo, deja de repetirme una y otra vez lo difícil que se hace sobrellevar, a veces, esto. Ponme una medalla de bronce y empújame, vamos, no debo hacerlo tan mal, es más si me ayudas, con un poco de esfuerzo, quizá podamos llegar, las dos. La que tengo dentro que me grita y me calla y la que veis por fuera. La misma que se caga de miedo y que es incapaz de llorar de emoción.
La lucha no la hicieron para mí, puedo aprender, puedo equivocarme, puedo desear y quejarme a la vez, pero no puedo luchar. Me cuesta mucho aceptar que aun te eche de menos, y que este menos vaya aun a más. Y creo que voy a empezar a romperme. Y ya no es por la Sandra que me pone la zancadilla ni por la que me hace reir, sino por las dos. Por la que está acostumbrada a perder y por la que no quiere luchar. Están de acuerdo, por una vez. Malditas cobardes, malditos sean los que me hicieron creer que esto era coser y cantar.
No volveré a hacerlo más, no he encontrado respuesta ...y yo ya no puedo hacer más si este más siempre resta.
Multiplicando chascos y deseando sumar un golpe de suerte, que me llegue de tu mano, que la Sandra que no siente, sienta por una vez, que "ese algo" no va tan mal.